Escuchar artículo

Para el director del CIRN-INTA, Pablo Mercuri, conocer estas proyecciones con anticipación permite tomar decisiones estratégicas. Desde resguardar reservas forrajeras en los sectores más altos hasta planificar cultivos de mayor potencial, el contexto puede transformarse en una ventaja para quienes se preparen a tiempo.

En ganadería, recomienda proteger recursos y prever áreas seguras para la hacienda ante posibles excesos hídricos. En agricultura, los años Niño suelen favorecer planteos de alta producción, siembras tempranas y un mejor aprovechamiento de fertilizantes y agua disponible.

Los expertos destacan que no alcanza con mirar un solo pronóstico: el monitoreo constante será clave para ajustar decisiones y minimizar riesgos.

La clave: anticiparse, manejar cada ambiente según su potencial y reforzar prácticas de conservación del suelo para enfrentar lluvias cada vez más intensas.

Autor: admin