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Según la Bolsa de Comercio de Rosario, la superficie sembrada alcanzaría las 6,82 millones de hectáreas, convirtiéndose en la cuarta mayor de los últimos 17 años. Además, una mejor fertilización permitiría elevar los rendimientos y proyectar una producción cercana a las 20 millones de toneladas.

El clima también juega a favor. Luego de un mayo seco que facilitó las tareas de siembra, las lluvias de junio mejoraron las reservas de humedad en gran parte del país, creando condiciones ideales para completar la implantación del cultivo.

Si bien Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos reducirían superficie respecto de la campaña pasada, Córdoba mantiene una fuerte apuesta al cereal y el norte argentino gana protagonismo con más hectáreas destinadas al trigo.

Con costos más accesibles, mejores precios esperados y un escenario climático favorable, el trigo vuelve a entusiasmar y podría protagonizar una de las campañas más importantes de los últimos años.

Autor: admin