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La noticia conmovió al mundo del paisajismo argentino, donde el nombre de Chola se convirtió durante años en sinónimo de especies raras, conocimiento y generosidad.

Reconocido como un lugar de referencia para paisajistas y aficionados, el vivero fue mucho más que un espacio de venta: era un sitio para aprender, intercambiar experiencias y descubrir plantas difíciles de encontrar. Chola inició este proyecto cerca de los 50 años y logró transformarlo en uno de los viveros más prestigiosos del país.

Su colaborador histórico, Oscar Cabrera, recordó cómo la curiosidad permanente de Chola permitió reunir especies de todo el mundo y construir una colección única, además de transmitir saberes tradicionales, como el trabajo según las fases de la luna.

Con 95 años, Chola atraviesa una nueva etapa y, hasta noviembre, quienes visiten La Terraza todavía podrán recorrer sus senderos, descubrir ejemplares excepcionales y llevarse un pedacito de una historia que dejó una huella imborrable en la jardinería y el paisajismo argentino.

Autor: admin