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El caso más crítico es el del poroto negro: Brasil, histórico comprador del NOA, pasó a competir directamente con Argentina en mercados como Centroamérica, provocando una caída de la superficie sembrada de 195.000 a 120.000 hectáreas. Sin embargo, las heladas que afectaron la producción brasileña generaron una demanda inesperada que permitió aliviar parte de los elevados stocks argentinos.

El poroto Alubia también enfrenta dificultades por problemas de calidad derivados del clima, aunque la menor oferta impulsó los precios hasta los 1.200 dólares por tonelada. Su principal competidor, Egipto, mantiene una fuerte ventaja logística frente a Argentina.

La variedad Light Red Kidney (LRK), elegida como alternativa al poroto negro, sufrió el impacto del conflicto en Medio Oriente, que paralizó su principal mercado, Emiratos Árabes Unidos, y presionó los precios a la baja. En tanto, el Dark Red Kidney (DRK) aumentó superficie y producción, impulsado por la demanda de la Unión Europea y el éxito de nuevas variedades que capturan premios de hasta 150 dólares por tonelada.

Por su parte, el poroto Cranberry continuó creciendo en superficie y producción gracias a mercados de nicho, aunque enfrenta una presión bajista por los elevados stocks en Europa y dificultades de procesamiento ocasionadas por el exceso de humedad. El sector coincide en que avanzar en acuerdos comerciales, protocolos sanitarios y estándares de calidad será clave para sostener la competitividad argentina.

Autor: admin